
En Cis Polígrafo hacemos mucho énfasis en la importancia de establecer una cultura corporativa positiva y abierta, abogar por la flexibilidad laboral e implementar técnicas que mejoren la motivación de los equipos que integran determinada empresa.
También hemos recalcado la importancia de estrategias de reclutamiento y selección de personal honesto y confiable. Un ambiente de trabajo positivo se caracteriza por tener trato honesto y sincero entre compañeros de trabajo.
Una de las mejores estrategias empresariales en términos de resultados, es aquella donde se fusionan competencias naturales con buenos ambientes de trabajo. Esta fórmula, tiene como resultado la satisfacción laboral de trabajadores que a su vez lleva a que se eleven resultados, eficiencia y el compromiso.
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De modo que el tener trabajadores felices, hace que estos se esmeren por la empresa en la que trabajan, por ende realicen mejor sus funciones y aumente su productividad. Es por esto, que uno de los componentes básicos para el éxito empresarial es un buen ambiente de trabajo, que sea acorde con los gustos de los trabajadores para que estén cómodos y den lo mejor de sí mismos para el bien de la empresa.
Ambientes laborales positivos
1. Escéptico abierto: Un entorno en el que se propician las preguntas, la renovación y las sugerencias nadie es juzgado o reprendido, nacen nuevas ideas y todo el mundo tiene voz para opinar sobre los proyectos de la compañía.
2. Centrado en el individuo: Se trata de ambientes que brindan flexibilidad a los individuos para personalizar su estilo de trabajo. descentralizando determinadas tareas, contratando freelances, impulsando la conciliación y permitiendo realizar labores remotas desde casa. También se permite la personalización de escritorios, mobiliario y espacio personal, basando la cultura en la celebración y reconocimiento de la diferencia.
3. Sin paredes: Los espacios totalmente abiertos -generalmente, sin que existan oficinas o cubículos cerrados o, en algunos casos, carentes de puertas-, representan un modelo basado en la libertad de movimientos y la cohesión y unidad de la plantilla. Es habitual que exista una sala de descanso común, alternativas de gamificación y eventos para inspirar la cooperación mutua.
4. Retroalimentación mutua: Prevalece la honestidad por encima de todas las formas de comunicación restantes. El feedback es totalmente multidireccional, por lo que cuando un jefe es ineficiente o un empleado resulta improductivo, se habla abiertamente sobre ello para buscar soluciones. ¿El resultado? Todos mejoran.
5. Unificado: Esta clase de entornos propician que aunque cada empleado opere como individuo y se responsabilice de la calidad de su trabajo, el éxito sea de la plantilla completa. Se establecen objetivos de equipo y las tareas se descentralizan en pequeños subgrupos.
Ambientes de trabajo negativos
Por el contrario los entornos que no favorecen la integración, la productividad ni la motivación:
1. Ambiente de 9 a 5: Este término alude a la mentalidad basada en pasar un determinado número de horas bajo códigos y expectativas estrictos. Horarios rígidos e inamovibles, vacaciones prefijadas de antemano, vestimenta igualada, protocolos innecesarios, creatividad restringida e individualidad anulada. La cultura del presentismo, tan consolidada en España, es una prueba negativa de ello.
2. Ambiente del “compartimiento”: Es un gemelo oscuro del entorno centrado en el individuo. Lo impulsan aquellas empresas que no potencian el espíritu de grupo ni utilizan la flexibilidad para que estos crezcan o cambien. Se les fuerza a actuar de manera aislada, arruinando su esperanza de propiciar una mentalidad de equipo y provocando frustración y resentimiento en sus integrantes.
3. Ambiente del “blanco o negro”: En una compañía sin escala de grises, los proyectos se consideran de forma rotunda absolutos éxitos o fracasos -estos últimos, como adivinarás, resultan inaceptables-, sin dejar cabida a la mejora, al aprendizaje o a la autocrítica.
4. Ambiente punitivo: Aunque en este tipo de ambiente puede premiar las buenas conductas, sigue penalizando los objetivos perdidos o los procedimientos fallidos, asentando una “motivación por miedo” muy inferior a la sana motivación relativa al entusiasmo.
5. Ambiente del sistema de clases: En estos entornos los roles son estáticos como en una sociedad estamental, por lo que los líderes no deben ser desafiados, nada de lo que digan los superiores puede ser debatido o cuestionado y los empleados están sometidos, viendo sus tareas mecanizadas y poco valoradas. Además de generar un obvio resentimiento, este modelo provoca que la creatividad y las buenas ideas se marchiten, además de una importante merma de productividad.
Fuente: Entrepreneur
