
Un mayor grado de Inteligencia Emocional cambia positivamente la forma en que ves a los demás y a ti mismo.
La inteligencia cognitiva es importante para el éxito, sin embargo, no es el único ingrediente que determina las características de un buen líder. La Inteligencia Emocional –EI, EQ–, es la capacidad de reconocer y reaccionar a las emociones propias y ajenas – es otra gran pieza del rompecabezas en el liderazgo de toda empresa.
Los autores Michael Sanger y Tomas Chamorro-Premuzic, han escrito para Harvard Business Review sobre el gran poder de la Inteligencia Emocional con respecto al rendimiento laboral, el potencial de liderazgo, el espíritu empresarial y la empleabilidad, señalan que, como un conjunto de rasgos de personalidad, la Inteligencia Emocional es algo que puede moldearse y mejorarse.
HABILIDADES PARA FOMENTAR EL LIDERAZGO EN TUS EMPLEADOS
A continuación nos revelan 6 claves para mejorar la inteligencia emocional dentro del liderazgo:
1. Echa un vistazo a tus fortalezas y debilidades
Chamorro-Premuzic y Sanger afirman que las personas a menudo se descarrilan porque tienen distorsionada la visión propia con respecto al concepto que generan en los demás. Es importante que te atrevas a pedir feedback a conocidos, seres queridos y empleados para poder mejorar. Solamente con una radiografía de tus emociones, virtudes y defectos sobre la mesa podrás redirigir tus acciones y reacciones a un terreno de perfeccionamiento. Por supuesto, no se trata de ser perfecto, sino de fomentar el autoconocimiento.
2. Explora las emociones de los demás con desinterés y paciencia
De la misma manera que miras tus fortalezas y debilidades internas, debes mirar hacia fuera y descifrar los sentimientos ajenos, es decir, a compañeros de trabajo y empleados a tu cargo. Para ello, debes poner en práctica la escucha activa, la confianza desinteresada y la humildad.
Comparte tus conocimientos o recursos sin la expectativa de esperar algo a cambio, ya que la construcción de relaciones requiere que actúes de manera confiada y desinteresada.
3. Lucha contra el estrés
Desde la perspectiva científica, las decisiones suelen partir más de la emoción que de la lógica. Por ello, las emociones negativas como el estrés deben intentar contrarrestarse con múltiples opciones, por ejemplo, una buena alimentación, ejercicio físico, yoga y meditación y vida social, impidiendo así que la ansiedad invada tu vida personal y profesional.
4. Disminuir la tecnología
Puede ser extremadamente duro, dado que la tecnología está integrada con los negocios. Sin embargo, no quiere decir que abandones el software colaborativo, las videoconferencias o el correo electrónico como tecnologías para comunicarte con otros miembros de tu empresa, pero para desarrollar la inteligencia emocional debes procurar dialogar en persona y prestar atención a las pistas emocionales que provienen del tono de voz, la expresión y lenguaje corporal. La tecnología, sin embargo, se percibe como más distante e impersonal, pudiendo dificultar que tus empleados se abran y confíen en ti.
5. Escribe un diario de emociones
Según la Dra. Danielle Harlan, fundadora y directora ejecutiva del Centro de Avance del Liderazgo y el Potencial Humano, una forma rica y sencilla de ejercitar tu inteligencia emocional es escribir lo que pasó y las emociones que estás experimentando, pueden ayudarte a reconocer patrones de comportamiento no solo en ti mismo, sino también en otros. Y una vez que sepa cuáles son esos patrones, puedes saber cómo romperlos o tomar mejores decisiones sobre cómo responder.
6. Comprueba por ti mismo
En el agitado ritmo de la vida moderna, simplemente estar presente y en sintonía con nosotros puede ser difícil, por lo que hacerte “chequeos emocionales” constantes es una buena vía de autogestión de tus experiencias y sentimientos. Al acabar el día pregúntate cómo te sientes, cuándo te has sentido antes de esa manera, qué sensaciones físicas tienes o qué percibes a través de sus sentidos. No juzgues tus sentimientos y aprende a conocerte mejor.
Fuente: Inc
