
La neurociencia ha mostrado cómo desarrollar las habilidades de inteligencia emocional para elevar la efectividad de los líderes y, por consiguiente, la de todos los miembros de una empresa.
La relación entre inteligencia emocional y liderazgo sigue siendo análisis de múltiples estudios sobre cómo implementar esta cualidad en el seno de las empresas. Sin embargo, una investigación publicada en el artículo de Harvard Business Review (HBR) destaca el trabajo de los expertos Daniel Goleman y Richard Boyatzis, en la que se evidencia que la inteligencia emocional es solo el comienzo.
Mientras que la inteligencia emocional pone énfasis en la psicología individual, existe una versión más centrada en la inteligencia social. Esta se trata del conjunto de competencias interpersonales construidas sobre circuitos neuronales específicos y respuestas que inspiran a otros a ser eficaces. En otras palabras, basado en la neurociencia y la biología, hay ciertos comportamientos de liderazgo empresarial que suscitan respuestas emocionales positivas en los miembros de su equipo.
Un importante descubrimiento neurológico apoya la importancia de la inteligencia social son las «neuronas espejo». En resumen, una neurona espejo se dispara en situaciones sociales diciendo a nuestros cerebros que imite lo que hace otra persona. Es decir, aquellas relacionadas con los comportamientos empáticos, sociales e imitativos y cuya misión es reflejar la actividad que estamos observando. Por eso es posible que se encuentre copiando el lenguaje corporal de las personas.
Dicha investigación es de gran relevancia para las organizaciones, especialmente para aquellas en una posición para influir en otros.
HABILIDADES PARA FOMENTAR EL LIDERAZGO EN TUS EMPLEADOS
Para asegurarnos de que estamos copiando el ejemplo correcto, acá siete rasgos tomados de la Harvard Business Review, para medir la inteligencia social.
Empatía
Los grandes líderes son conscientes y receptivos ante las necesidades y motivaciones de otras personas. Por ello, saben escuchar de forma objetiva y se aseguran de concederse ningún juicio preconcebido. Este tipo de gerentes se comunican con los empleados bajo parámetros de comprensión para luego redirigirlos por el camino correcto.
Sintonía con los empleados
Los administradores socialmente hábiles escuchan activamente a los demás y tienen en cuenta sus sentimientos. Por ello, son capaces de “sintonizar” las frecuencias de sus empleados y adaptarse a su enfoque para que coincida con su estilo de comunicación y liderazgo, buscando maximizar su eficacia.
Conciencia organizacional
Los líderes con un cociente social alto aprecian los valores corporativos sólidos, implantándolos de forma integral en todas las acciones y proyectos que afectan al equipo y a la empresa.
Influencia
Esta sería la capacidad de un gerente para motivar y persuadir a otras personas. Al aprovechar la inteligencia social, estos líderes pueden descubrir y apelar a los intereses personales de su plantilla, aprendiendo qué es aquello que los motiva y encontrando la vía para incorporar sus pasiones en sus responsabilidades y tareas diarias.
Capacidad de entrenar a otros
Los líderes emocional y socialmente maduros entrenan y mentoran a los miembros de su equipo con amabilidad, contribuyendo a su progreso y evolución dentro de la compañía. Voluntariamente toman a otros bajo su ala para prepararlos.
Inspiración
Este tipo de jefes con altos índices de inteligencia tanto social como emocional tienen el poder de articular una visión convincente que inspire al resto, genere cohesión y sensación de comunidad y pertenencia en la empresa. Estos líderes son capaces de explicar por qué el trabajo importa y conectar directamente las pasiones individuales y colectivas de la plantilla con las metas de la organización.
Cooperación en equipo
Un buen líder comprende la importancia de la cooperación en equipo como un medio para formar vínculos y aumentar la moral. Por ello, brinda espacio para que todos puedan expresar sus opiniones y generan dinámicas de equipo útiles para asegurarse que todos tengan la oportunidad de aportar su opinión.
La investigación de Goleman y Boyatzis mostró una gran brecha de rendimiento entre líderes socialmente inteligentes y socialmente ininteligentes. Si usted siente que ha agotado todas las opciones para maximizar el rendimiento de su equipo, es hora de desarrollar estos atributos vitales de liderazgo.
Fuente: Inc
