
Todo líder o empresario que ha fallado en algún momento de su liderazgo, entiende la importancia de invitar a la retroalimentación. De allí que encontrar el estilo de liderazgo que mejor se adapte y ponerlo en práctica sin errores es imposible.
Todo equipo de trabajo necesita de un buen líder, en algunas empresas conocido como el “jefe”. Esta persona existe en la organización con la finalidad de aumentar la productividad, promover el trabajo en equipo, lograr metas, tomar decisiones, entre otras actividades. Sin embargo, existen algunos malos hábitos de conducta que todo líder o jefe debe evitar.
Siempre habrá malos días y en ocasiones carecemos de herramientas adecuadas para la resolución en determinados problemas. Sin embargo, también podemos intentar corregir aquellas actitudes negativas que obstaculizan el talento y la motivación del trabajo en equipo.
4 HABILIDADES PARA FOMENTAR EL LIDERAZGO EN TUS EMPLEADOS
Para cuidar esa retroalimentación entre los empleados es importante tener como pilar fundamental la autoconciencia, fomentando en toda la estructura de la empresa una cultura corporativa positiva basada en el respeto, la responsabilidad, la colaboración y la confianza mutua.
Por el contrario, un comportamiento disfuncional o tóxico -con falta de autoconciencia- genera malas tomas de decisiones, relaciones tóxicas en el espacio de trabajo y una política de liderazgo viciada y hermética.
El aumento de la autoconciencia es lo que va a dar lugar a comportamientos oportunos. Se trata de un liderazgo emocionalmente inteligente. Para asegurarte de utilizar bien la inteligencia emocional como líder, existen algunos malos hábitos de conducta que deberás evitar. Repasamos algunos de los más perjudiciales:
Ser Negativo
Las personas que siempre ven el vaso negativo contagian esta perspectiva a los que los rodean. Además, pueden distorsionar la percepción que los demás tienen de sí mismos, generar expectativas excesivas e imposibles de cumplir -que limitan la aceptación de las cualidades, virtudes y errores de los demás- y generan la tendencia a la crítica y el ambiente insano.
Ser muy exigente
Una cota de exigencia notable y la competitividad sana pueden ser factores positivos en el ecosistema de la empresa, pero si te pasas, generarás frustración y problemas de motivación, estrés y baja productividad en el seno de tu equipo, fomentando una visión individualista en lugar de beneficiarte del trabajo colaborativo. Ser demasiado exigente como líder nubla la realidad y sabotea los procesos de trabajo.
Ser muy crítico
La crítica horizontal, constructiva y sincera es positiva, no así las críticas constantes, poco productivas o emitidas desde una posición de superioridad y desprecio. Por eso es importante que los líderes trabajen la autoconciencia, escuchen antes de sacar conclusiones precipitadas, controlen el carácter impulsivo y presten atención para mejorar sus habilidades de comunicación a la hora de dialogar con el equipo. No te olvides que “cuando juzgamos, invocamos el juicio sobre nosotros mismos”.
Obsesivo
Las personas obstinadas y obsesivas son incapaces de cambiar su perspectiva de ver o la manera de hacer las cosas, perseverando de forma implacable en cosas que escapan a su control. Debes aprender como líder a aceptar los errores y rectificar tras ello, delegar responsabilidades e intercambiar roles y otorgar confianza y autonomía a tu equipo de profesionales.
Intolerante
La paciencia y la apertura de miras son fundamentales para generar un espacio de trabajo plural, diverso y flexible donde todos tengan cabida. De lo contrario, poner expectativas demasiado altas, no escuchar o perder los nervios solo delatan a un líder sin empatía ni inteligencia emocional para sortear las adversidades. En este enlace encontrarás consejos para fomentar el respeto de tu equipo.
Perfeccionista
La necesidad imperiosa de no cometer errores nunca y sentir cada pequeño fallo como un imperdonable fracaso a nivel profesional únicamente lastran tu capacidad de mejora, perturban tu bienestar interior y contagian al resto de la plantilla un clima de excesivo perfeccionismo, que puede desembocar en una competitividad insana.
Incapacidad de tomar decisiones
Un líder indeciso perjudica a su equipo al sentirse paralizado, intelectualizar demasiado las cosas o desconfiar permanentemente de su propia intuición. Es fundamental consultar dudas, compartir temores y aprender a tomar decisiones de una forma consciente, innovadora y con conocimiento de causa.
Fuente: Inc
