
Está comprobado que los empleados hacen su mejor trabajo cuando se sienten cómodos con las personas que los rodea. Así es, la gente disfruta tener amigos, o al menos les agrada los rostros amistosos en el trabajo.
Según una reciente investigación publicada por la Universidad de Harvard, tener amigos en el trabajo realmente mejora el desempeño de los empleados, haciéndolos más motivados y enfocados. De acuerdo a Harvard impulsar una cultura corporativa basada en la amistad es un valor de negocio fundamental que puede ayudarte a asentar un clima propicio para la productividad, la felicidad, la motivación y la comunicación fluida.
Los buenos líderes y gerentes no solamente aceptan y fomentan que exista amistad entre los empleados, sino que también ayudan a facilitarlos. Aquí hay cuatro maneras en que los líderes han construido efectivamente culturas de amistad en sus respectivas empresas.
Técnicas para mejorar la comunicación con tus compañeros de trabajo
Hacer de la amistad un valor la de empresa
Para el CEO de Zappos, Tony Hsieh, la mayor prioridad es establecer valores corporativos sólidos que funcionen como pilares fundamentales para la empresa. Uno de ellos es la integración entre vida y trabajo, permitiendo que los empleados sean ellos mismos también en el entorno laboral y no únicamente en su ámbito privado.
Las personas cómodas en su puesto de trabajo pueden crear verdaderas amistades y desarrollar su pasión, algo que conlleva el crecimiento individual y también colectivo. Por ello, es fundamental reflexionar sobre los valores que definen la cultura de tu empresa y considerar como estos pueden, de forma explícita o implícita, contribuir al establecimiento de relaciones saludables y duraderas.
Apoyar actividades que unan al equipo
Cuando los empleados son capaces de pasar tiempo juntos y tener conversaciones que no están vinculadas al trabajo, surgen vínculos y puntos comunes muy positivos que a su vez, mejoran las dinámicas grupales de trabajo. Por ejemplo, en la famosa compañía Dropbox, situada en las colinas de San Francisco, el pasatiempo del programador Dan Wheeler se ha convertido en toda una institución de la compañía.
Wheeler afirma que la práctica denominada como “hillcore” es la creencia de que puedes reunir a un grupo de compañeros de trabajo que comparten amistad y subir una colina, algo que puede aplicarse a otras actividades lúdicas como excursiones a parques temáticos, deporte o “huerting”. El propósito debe ser relajarse y generar un sentimiento de unión colectiva que redunde en el bienestar de los empleados.
Tener un propósito en común
Alinear al equipo en torno a una visión corporativa o propósito compartido es una de las mejores prácticas, cuyo fin es generar una sensación de unidad y de espacio seguro, fluido y propicio para compartir opiniones y problemas, tanto cuando las cosas van bien como cuando surgen obstáculos en cualquier proyecto.
Compartir las metas de la compañía y alentar a los empleados a discutir objetivos entre sí mediante reuniones trimestrales más amplias u otras de carácter más informal y menos espaciadas es una de las mejores vías para introducir una cultura corporativa basada en la amistad.
Establecer rituales
Los rituales de equipo unen a las personas y promueven la colaboración y el espíritu de unión. Por ejemplo, en la firma de diseño IDEO se percataron hace unos años de que los miembros del equipo se concentraban únicamente en hacer su propio trabajo, por lo que tomaron la decisión de impulsar conductas de colaboración con el fin de fomentar la creatividad.
Para ello, todos los miércoles a primera hora de la tarde suena una campana y todos salen de sus espacios para reunirse en la cocina y tomar café y la merienda. Este ritual insta a la conversación, incentiva el compromiso, logra que las personas profundicen en sus propios intereses y fortalece los lazos entre personas de diferentes departamento. Además, los rituales también estrechan el vínculo de los empleados con la empresa.
Fuente: Inc
