
Claves que te ayudarán a sentirte seguro
Experimentar fuertes emociones, tragedias diarias, preocupaciones laborales, un trabajo con alta presión, la falta de tiempo y otras razones más, hacen que las personas se estresen, se sientan inseguras y en consecuencia esto influye en su salud y calidad de vida.
Cerca de 56 millones de personas en el mundo sufre de estrés, según la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), siendo el más común el estrés laboral, bien sea por la sobrecarga laboral, pocas oportunidades de ascenso, los trabajos que no implican o suponen un reto, la carencia de apoyo, entre otras.
Estar en un estado de estrés tiene un gran impacto en nuestras mentes y cuerpos. El estrés mental de sentir miedo puede llevarnos a tomar decisiones erróneas. Nuestra atención se hace más estrecha y se centra en tratar de encontrar posibles amenazas, que pueden perpetuar un sentimiento de angustia. Cuando tenemos miedo, somos menos capaces de evaluar con precisión situaciones y tomar medidas razonables.
Identifica y domina tus miedos para no ser controlado por ellos. Al frenar el miedo, creamos un ambiente más seguro.
A continuación algunas recomendaciones que te ayudarán a sentirte más seguro y controlar el estrés asociado al trabajo:
1. Identifica aquello que te estresa. Mantén un diario durante una semana o dos para identificar qué situaciones te crean más estrés y cómo respondes a ellas. Una vez identificado, enfrenta tu propio miedo y enojo. Solo tú tienes el poder de cambiarlo.
2. Desarrolla respuestas saludables. Toma opciones saludables cuando sientas que sube la tensión. El ejercicio es un gran liberador de estrés, cualquier forma de actividad física es beneficiosa. Haz lo que te apasiona, aquello que más te gusta hacer.
3. Establece límites. Establece algunos límites entre trabajo y vida personal, como por ejemplo no revisar tus mails desde casa o contestar el teléfono cuando se trate de llamadas laborales fuera de tu jornada. Fijar límites claros entre la vida laboral y personal reduce el estrés asociado a los posibles conflictos de conciliación.
4. Descansa. Dormir bien también es importante para gestionar el estrés y evitar sus efectos negativos. Necesitamos tiempo para recuperarnos y volver al nivel de rendimiento anterior al estrés. Este proceso de recuperación requiere “desconectarse” de la actividad laboral cuando no se está trabajando. Siempre que sea posible tómate tu tiempo para descansar para poder volver al trabajo listo para ofrecer lo mejor de ti.
5. Relajarte. Las técnicas como la meditación, los ejercicios de respiración y yoga, pueden ayudar a liberar estrés.
Comienza con unos pocos minutos cada día para centrarte en una actividad simple como la respiración o caminar.La habilidad de ser capaz de centrarse de forma consciente en una única actividad sin distraerte se volverá más fuerte con la práctica y descubrirás que puedes aplicarla a muchos aspectos diferentes de tu vida.
6. Habla con tu jefe. Los empleados saludables suelen ser más productivos, por lo que tu jefe tiene en este sentido un incentivo claro para crear un ambiente de trabajo que promueva el bienestar..
Empieza por entablar una conversación abierta con tu jefe. El propósito no es presentar una lista de quejas sino comenzar con un plan eficaz para controlar aquellas situaciones de estrés que hayas identificado.
7. Busca apoyo. Aceptar ayuda de amigos de confianza y miembros de la familia puede mejorar tu capacidad para manejar el estrés. En tu empresa podría existir un programa de prevención de riesgos laborales en el que se incluya un protocolo de actuación sobre el estrés laboral con información, consejos y casos en los que se aconseja la derivación a profesionales de la salud mental, si fuera necesario.
FUENTE: APA
