
Es normal sentirse nervioso ante un polígrafo pero dado que el polígrafo no mide el nerviosismo, no afecta el resultado de la prueba. Cualquier persona que se somete a este tipo de evaluaciones se siente nerviosa en mayor o menor medida.
La prueba del polígrafo es aplicada bajo criterios científicos, este instrumento es de gran precisión y como su nombre indica, es una máquina que hace un gráfico de varias medidas. En concreto, medidas de diferentes respuestas corporales (pulso, ritmo respiratorio, conductividad de la piel…). No es un “detector de mentiras”, ni una “máquina de la verdad”, ya que solo mide las variables y las refleja en una gráfica. Es el poligrafista quien determinará la conclusión de los resultados.
Ahora bien, el nerviosismo es una prueba evidente de que se está vivo, y el polígrafo mide la concreta y específica reacción psicofisiológica de una persona ante ciertas interrogantes previamente seleccionadas, las cuales el evaluado responderá independientemente de su estado de ansiedad.
Qué tan confiable es la prueba del detector de mentira
Además el examinado, quien se somete a la prueba de forma voluntaria, conocerá y comprenderá todas las preguntas antes de responder a ellas. No habrá lugar a interpretaciones ambiguas. Además, la prueba del polígrafo se realiza siempre en un ambiente privado, sin la injerencia de terceras personas.
Equipo científico
Un polígrafo actual consta de equipos de alta tecnología: un programa instalado en un ordenador, un pequeño aparato con muchas entradas de señal, y varios periféricos que se conectan al mismo para obtener las medidas. Normalmente, dos fuelles para la respiración, un esfigmomanómetro para la tensión arterial, y unos electrodos de gel que se colocan en la mano para medir la respuesta galvánica de la piel. Aparte de eso, se pueden colocar diferentes almohadillas (en el asiento, bajo los pies, en los brazos de la silla) para que, si la persona trata de hacer contramedidas moviéndose, se detecte este movimiento.
La gran ventaja del ordenador es que, además, permite ajustar la gráfica a un rango apropiado, de tal manera que, si el sujeto tiene unas reacciones bastante “planas”, se puede ampliar el gráfico para que no pasen desapercibidas las pequeñas variaciones.
En conclusión ¿el polígrafo funciona? Pues exactamente igual que cualquier otra herramienta científica: solo si se usa bien y con personal profesional de la poligrafía altamente capacitados.
Con información de APA
