
Al tener la certeza de haber minimizado amenazas y riesgos dentro de una organización, normalmente no se piensa en los profesionales dedicados a la poligrafía, que involucra un mayor número de trabajadores y a su vez implica instrumentos científicos como principal herramienta de trabajo: el polígrafo.
Hoy por hoy son muchas las organizaciones tanto públicas como privadas que optan por este instrumento en la selección de su personal.
En el Día del Trabajador es interesante conocer algo de la historia del también llamado detector de mentiras, para luego comprender el origen y la necesidad por la cual se empezó a implementar esta herramienta como oficio y sus beneficios relacionados a la seguridad.
Un poco de historia
En las empresas uno de los factores que más genera inseguridad es el recurso humano, de modo que un mal o inadecuado proceso de selección puede llevar a la presencia de delincuentes dentro de la organización, por ello la necesidad por la cual se empezó a implementar el uso del polígrafo como técnica de rigurosidad en la selección adecuada de contratación que garanticen la honestidad y confiabilidad del personal.
La detección del engaño tuvo lugar tan pronto como surgió un intento por buscar una sociedad justa.
Todo comenzó en el año 1890 cuando un criminólogo italiano llamado Cesar Lombroso, en vista de las constantes torturas a inocentes dentro de investigaciones policiacas, usó un aparato llamado pletismógrafo que medía la velocidad del pulso y el volumen sanguíneo en los interrogatorios criminales. Luego en 1914 Vittorio Benussi fue el primero que midió la respiración por medio del neumógrafo de Marey, analizando la expansión que se presentaba en la cavidad toráxica durante los movimientos respiratorios ante la sinceridad y la mentira.
En 1915, William Marston, utilizó un método para examinar la presión arterial y así detectar mentiras a los prisioneros alemanes durante la I Guerra Mundial.
Marston realizó una investigación en Harvard trabajando con el esfigmomanómetro en testigos sometidos a preguntas y con apoyo del Consejo Nacional de Investigaciones continuó en el Ejército de EEUU en forma de indagaciones criminales logrando un 94% de efectividad. Ante este éxito se experimentó con detenidos en Bostón, logrando un 100% de efectividad. Fue entonces cuando se recomendó esta técnica para el contraespionaje. (Centro de investigación forense y control de confianza S.C., 2014).
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En sí, la primera versión operable del polígrafo nació en 1900 cuando el cardiólogo de la localidad escocesa de Burnley, James Mackenzie, inventó un sistema eléctrico para medir las respuestas cardiovasculares de sus pacientes a través del pulso y la presión arterial, graficando los resultados. Sin embargo, el polígrafo moderno fue inventado por John Larson en 1921 y posteriormente mejorado por Leonard Keeler entre 1930 y 1940.
En términos simples, un polígrafo no es más que una compilación de gráficas de signos vitales que determina cuando una persona está mintiendo.
Poligrafía y seguridad
Históricamente las sociedades enfrentan multiplicidad de problemáticas, entre ellas la corrupción. En las organizaciones se ve reflejada en sobornos y fraudes mediante agentes corruptos, generando efectos nocivos en las diversas culturas y en la cual el funcionario o empleado de determinada empresa o institución se convierte en un evasor de deberes y principios llegando a obtener beneficios por actividades ilícitas y en otros casos contribuyendo a las estrategias en distintos planes de infiltración delincuencial.
De esta forma, surge la necesidad social y empresarial de adoptar escenarios de seguridad, mediante el uso de todas las herramientas científicas, tecnológicas y humanas para prevenir, detectar o neutralizar amenazas internas, externas y factores de riesgos que garanticen confianza.
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La poligrafía ha sido utilizada mundialmente en el ámbito empresarial y en organismos de seguridad del Estado durante casi nueve décadas en más de 100 países. Su posicionamiento cada vez tiene mayor importancia en entidades estatales debido a multiplicidad de corrupción.
En resumen, la prueba de poligrafía – que en un principio fue de uso exclusivo para cuerpos de inteligencia y seguridad del Estado- surge de la necesidad de incorporar una nueva herramienta de seguridad que garantice un alto nivel de personal confiable y honesto.
La evolución del polígrafo a lo largo de los años se debe a su eficacia tanto en el ámbito gubernamental como empresarial, para garantizar la confiabilidad del personal; así como en investigaciones de actos ilícitos y procesos judiciales. Ha llegado a ser de uso frecuente en países como Estados Unidos, Inglaterra, Israel, Japón, Canadá, Turquía, India, Rusia, Malasia, Singapur, México, entre otros.
Actualmente, el polígrafo es empleado para evaluar a cuerpos policiales, agentes de inteligencia, escoltas, personal operativo, administrativo, gerencial, y todos aquellos cargos de áreas sensibles o de riesgo.
Fuente: Poligrafiaprofesional.com / Controldeconfianza.com.mx / Actualicese.com

