
El lenguaje corporal no es algo nuevo, ha sido estudiado por mucho tiempo y de acuerdo a la opinión de profesionales en psicología y sociología, delata diferentes sentimientos y expresiones que no se logran decir con palabras, pero que se demuestran con el comportamiento físico.
Hay infinidades de artículos de cómo analizar y comprender a las personas a través de las señales que se hacen con las diferentes partes del cuerpo. Este tipo de lenguaje no verbal se refiere a todas nuestras expresiones a través de los movimientos, posturas o gestos.
Entender el lenguaje corporal requiere de mucha atención a los pequeños detalles, la verdad es que es toda una ciencia (Kinesica o Quinesica).
Generalmente adoptamos reacciones inconscientes que se ajustan a lo que estamos experimentando en el momento. Cuando hay una amenaza, el cuerpo empieza a hablar. Científicamente está comprobado que ante una situación amenazante se dispara el sistema simpático y el cuerpo se pone en alerta.
Hay que tener en cuenta que ciertas expresiones no determinan al 100% que alguien está mintiendo. Las personas por naturaleza no son detectores de la mentira, además existen populares mitos sobre indicadores corporales del engaño que son erróneos.
La fiabilidad del estudio corporal va a depender de la experiencia de quien analiza. Para detectar una mentira con una fiabilidad alta se necesita del análisis de varios parámetros. Considerando técnicas como el interrogatorio y el polígrafo, existe una alta fiabilidad, por ejemplo.
A continuación 6 signos reveladores que pueden servir como guía para saber si alguien está mintiendo:
1. Establecer una base de referencia
Los expertos recomiendan que mantenga especial atención en al menos 3 minutos de charla. Se trata de observar y con el tiempo aprender los patrones de esa persona. Aprovecha para preguntar y observar. Saber a qué detalles tenemos que prestar atención y poder analizarlos detenidamente en alguien concreto.
2. Escanear el rostro
Todas las mentiras generan una reacción psicofisiológica. Mira si las mejillas de la persona se vuelven más rojas con el tiempo. La ansiedad -en este caso sobre la mentira- hace que la gente se ruborice.
Salen a luz los llamados puntos de conflicto (rascarse la nariz, la cabeza, tocarse la barbilla…) que son indicadores de que hay un conflicto. Son alteraciones en el código de comportamiento normal de la persona.
Por ejemplo, expertos aseguran que cuando alguien levanta las cejas al mismo tiempo que niega conocer la respuesta a la pregunta que le están formulando, seguramente está mintiendo.
3. Controlar el contacto visual
Un mentiroso tiende a evitar el contacto visual. A veces ocurre lo contrario y mantienen deliberadamente el contacto visual. Quienes mienten sin pudor, retan con su mirada para desviar rastros de su mentira. No mover los ojos o mantener una mirada fija también es otra señal.
¿La señal reveladora? No parpadearán mucho. En el artículo “Blinking during and after lying”, los autores Sharon Leal y Aldert Vrij, de la Universidad de Portsmouth (UK), ponen a prueba la creencia sobre si el acto de mentir altera el número de parpadeos. En la investigación demuestran que el parpadeo ocular disminuye cuando existe un aumento de las demandas cognitivas.
La mentira provoca un aumento del procesamiento mental. Cuando mentimos estamos inventando, es decir, creando. El mentiroso crea un guión perfecto, con argumento y respuestas para todas las posibles preguntas. Esa persona cuando vaya a mentir no estará creando sino recordando.
4. Mirar las manos
Lillian Glass en “El lenguaje corporal de los mentirosos”, detalla algunos de los gestos que suelen delatar a aquellos que engañan.
Según Glass, taparse la boca es un gesto habitual entre los embaucadores, probablemente instintivo. El español tiene una expresión que resume bien este gesto: decir algo con la boca pequeña, o lo que es lo mismo, prometer algo que no se pretende cumplir o que no es verdad.
Las personas que mienten tienden a taparse la boca cuando hablan. Expertos también dicen que es una señal de que realmente no quieren responder a la pregunta.
5. Mirar los pies
Los pies a menudo revelan las verdaderas intenciones de una persona. Otro gesto incluido en la guía de Glass, es el movimiento de los pies.
No hay signo más revelador del nerviosismo que balancear las piernas o mover los pies, dos zonas del cuerpo que suelen permanecer fuera del alcance de la visión del interlocutor. Es un gesto que da a entender el pensamiento opuesto al de estar rígido: cuando la persona mueve los pies significa que realmente quiere salir de allí.
6. Escuchar y observar
El lenguaje corporal debe coincidir con lo que una persona te está diciendo. Si alguien está diciendo que le gusta algo, pero está sacudiendo la cabeza en señal de «no», probablemente esté mintiendo.
Si detectas los patrones de movimientos de determinado individuo, será más fácil en un futuro conocer a esa persona solo con un gesto. Entender qué nos está diciendo o que no nos está diciendo simplemente mediante la atención y observación.
Una vez sepas cómo esa persona recuerda, te será más fácil detectar si miente o no. Si recuerda esforzándose como si buscara un momento muy guardado en su cerebro es probable que esté mintiendo. Tiene que recordar toda su coartada antes de proceder a contarla.
Fuente: Inc
