
La prueba de polígrafo puede contribuir a la solución de casos complicados y trabajar de la mano de la justicia con su apoyo científico. Quienes trabajamos día a día con esta tecnología podemos asegurar que se trata de una técnica infalible y confiable porque el polígrafo registra mediciones de las reacciones del cuerpo como movimientos, presión sanguínea, transpiración y respiración. Actividades físicas difícilmente controladas por la mente humana.
Cada vez más las personas recurren a la tecnología del polígrafo como herramienta en las investigaciones criminales. En Panamá desde el año 1966 el polígrafo se usa en el ámbito judicial, amparado en el artículo 780 del Capítulo I (Título VII del Código Judicial de Panamá).
En la justicia de Uruguay, el detector de mentiras fue utilizado en el llamado “caso Gelman”, que involucra el secuestro, tortura y asesinato del hijo y la nuera del poeta argentino Juan Gelman, Premio Cervantes 2007. Así como el robo de su nieta Macarena Gelman cuando solo era bebé. Delitos cometidos en las décadas de 1970 y 1980 por regímenes militares del Cono Sur.
Según un reporte del diario El Observador, el polígrafo será una prueba clave para determinar la culpabilidad de uno de los procesados, el exmilitar Jorge Silveria, implicado en el caso, quien se sometió al polígrafo en 2013.
Casos muy complejos
El detector de mentiras juega un papel determinante para hacer justicia en la muerte de Marcelo Gelman y su esposa Maria Claudia García de Gelman, que según recoge el diario El Observador, la prueba fue realizada en 2013 a solicitud de Graciela Figueredo, abogada defensa de Silveira. Ahora, la nueva jueza del caso, Marcela Vargas, tomará en cuenta esa prueba para dictar sentencia y definir si lo condena o absuelve.
En 2013, como parte de su estrategia de defensa, Silveira solicitó al juez someterse a un detector de mentiras, técnica válida en el sistema penal uruguayo en casos difícil de resolver. El magistrado accedió y tiempo después el exmilitar, acusado de ser uno de los principales responsables de las violaciones a los Derechos Humanos (DDHH) cometidas durante la última dictadura (1973–1985), estaba listo para contestar el interrogatorio.
Polígrafo y sentencia
Lucía nervioso. Frente a él, había un equipo conformado por tres personas: un psiquiatra, encargado de analizar si Silveira estaba apto para someterse a una prueba de polígrafo; quien haría las preguntas; y un semiólogo, responsable de analizar la gestualidad del entrevistado.
Han pasado cuatro años desde aquella prueba y ahora cobra valor ya que el juicio está a punto de finalizar y esa es una más de las pruebas que se tendrán en cuenta.
La Justicia deberá dictar la sentencia que condenará o absolverá a los exmilitares procesados, lo que ha generado grandes expectativas de las partes involucradas, que aguardan ansiosas el resultado de uno de los casos emblemáticos de la dictadura cívico-militar en Uruguay.
Detector de mentiras y la justicia en otros países
Otros países de América Latina como Colombia, Guatemala y México, recurren a las pruebas poligráficas como soporte en un juicio.
En Estados Unidos, 18 estados permiten el empleo del polígrafo cuando el fiscal y el abogado defensor están de acuerdo. En España, también depende de un el juez si se decide utilizar la información de la prueba poligráfica.
Países como Canadá, Inglaterra, Holanda, Rusia, Bélgica, Israel, Japón, Australia, Sudáfrica, se suman a la utilización del polígrafo como prueba judicial.
FUENTE: El Observador
