
En un ambiente de trabajo ideal las personas asumen una postura diplomática y evitan hablar despectivamente de sus compañeros, no fomentan la envidia, la competitividad insana o los rumores infundados. Pero no siempre es así, en ese caso hay cosas específicas que puedes hacer para influir positivamente el entorno en el que pasas la mayor parte de tus horas laborales.
Realmente no existe un ambiente laboral del todo perfecto, ya que cada uno de sus integrantes son un mundo y en este espacio confluyen objetivos, infraestructura, tensión, expectativas, conflictos y diferencias de opiniones que deben ser gestionados de la mejor manera posible.
Habrá momentos en los que no podrás evitar todos los problemas inherentes al desarrollo de tu actividad ni conseguir alegrar todas las discusiones entre compañeros o detener la presencia de empleados tóxicos, sí que puedes realizar acciones específicas que afecten positivamente a tu entorno de trabajo.
Comienza contigo mismo
Como con todo en la vida, es clave predicar con el ejemplo. ¿Cómo? Dando siempre el beneficio de la duda, contrastando la información recibida, cuidando el lenguaje y el tono que empleas para aportar una crítica constructiva, asumiendo la responsabilidad de tus palabras y poniendo de tu parte para evitar malentendidos. Siempre que quieras solucionar un tema o conflicto con un compañero, hazlo de forma directa y sin intermediarios.
Involucra a todos
Especialmente si eres el jefe y debes construir tu propio estilo de liderazgo, es importante que aprendas y difundas técnicas para resolver conflictos y formes a los empleados -recurriendo, por ejemplo, a sesiones de coaching- para potenciar su inteligencia emocional y que de este modo sepan reconocer sus fortalezas y habilidades, acepten los cambios cambios positivamente y sepan reaccionar ante los problemas con solvencia y capacidad de cambio.
Práctica diaria
Comunicarte con los demás con intenciones positivas no algo puntual, sino un ejercicio diario. Solo así podrás luchar contra el exceso de ego, la envidia o la actitud a la defensiva que acompaña a muchas diferencias que pueden surgir en el trabajo.
No discutas por correo electrónico
El email y las aplicaciones de mensajería instantánea pueden conducir a malentendidos debido a que no existe tono o lenguaje no verbal que acompañe a las palabras. Tampoco es aconsejable abordar un conflicto por teléfono, por lo que en la medida de lo posible te recomendamos solventar los problemas cara a cara.
Escucha más
Como reza el dicho “tienes dos oídos y una boca, escucha más de lo que hablas”. Para ello es importante tener apertura de miras, ser una persona curiosa, hacer preguntas honestas y desarrollar la empatía.
Dobla tus esfuerzos ante el conflicto… Sé amable
Si un compañero es desagradable, busca bronca contigo o ha generado un malentendido, intenta ponerte en su lugar, explorar sus intenciones y convertir la contienda en una conversación productiva cuyo feedback te ayude a aprender y a cambiar la actitud negativa de la otra persona.
Fuente: Inc
